Archivo de la categoría: Etcéteras

Caminandes. Animación libre

En algún lugar de la Patagonia…

Caminandes es una serie animada corta, producida de forma independiente, inspirada en los viejos dibujos animados de Chuck Jones.
Se produce utilizando software libre (Blender, GIMP, Krita y sistemas GNU/Linux). Todo este material está publicado bajo una licencia CC- BY.

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La relación entre el ocio y la cultura

beso-rodin-buenosairesPor Gustavo Godoy
Leido en: http://acracia.org/la-relacion-entre-el-ocio-y-la-cultura

En el mundo de hoy, todos por igual, los capitalistas, los socialistas y la opinión pública en general constantemente ensalzan el trabajo y desalientan el ocio. Uno escucha frecuentemente que la juventud debe mantenerse ocupada y lejos del ocio. Según el prejuicio popular, un hombre ocioso es un criminal en potencia y posee un estatus sumamente bajo ante los ojos de la sociedad. La religión totalitaria del trabajo es un elemento predominante en la civilización burguesa de nuestros días.
Como lo abordo aquí, el ocio no es holgazanería o ausencia de ocupación. Tampoco es el tiempo fuera del horario de trabajo cuando la clase media dedica horas a ver televisión, chismorrear en el internet, comer hamburguesas, ir de shopping o pasear en el mall.
El ocio, del latín Otium, es la actividad noble del individuo que se dedica al estudio, las letras, las artes o el servicio público que tiene como finalidad la búsqueda del bien, la verdad, la belleza o la gloria.
Por otra lado, el ocio está en contraposición a la actividad burguesa de Nec-otium o en castellano neg-ocio. La tarea mecanizada, monótona, enajenante del individuo máquina que por un sentido de obligación y obediencia produce mercancías en busca de dinero y consumo.
En la antigüedad, el otium y el nec-otium eran la manera de distinguir al hombre libre del esclavo. El filosofo alemán Nietzsche dice “Quien no disponga de dos tercios partes de su jornada para sí mismo es un esclavo, independiente de lo que sea además: político, comerciante, funcionario o erudito”
Es curioso que la palabra trabajo viene de tripalium, en latín, un instrumento de tortura usado en los tiempos antiguos. Por otra parte, la palabra escuela viene del griego skolé o en latín schola que significa ocio.
Cabe decir que no estoy desaprobando el trabajo como la actividad creadora y gratificante necesaria para satisfacer las necesidades físicas y psicológicas del ser humano y la sociedad. La critica va dirigida a la glorificación del trabajo burgués que esclaviza y embrutece a la humanidad. El burgués nunca tiene tiempo y siempre está de prisa. Solo tiene tiempo para los negocios y el lucro. Francamente, es el peor trueque de todos. Su vida por dinero. Su alma por consumo.
Como dijo el excéntrico escritor irlandés Oscar Wilde “Vivimos en la época de los supertrabajadores y de los infraeducados; en la época en que la gente se aplica tanto al trabajo que se vuelve totalmente estúpida.“
El otium es la base de la cultura. El otium es el alimento del artista creador. Esa persona que goza del acto mismo de crear. Aquel personaje que mientras vive, la sociedad lo desprecia, pero después de su muerte será aplaudido por sus aportes. La cultura sería otra, si muchos de los artistas, filósofos, poetas, intelectuales, escritores y músicos de nuestra historia universal hubieran desperdiciado sus vidas trabajando de 9 a 5 de lunes a sábado fabricando productos y obedeciendo ciegamente  los intereses de un jefe capitalista.
El hombre de genio requiere soledad y tiempo libre. Necesita disfrutar de una esfera privada que brinde espacio y sosiego para poder reflexionar, escribir y crear una obra de significativo valor cultural y social.
“Nunca he estado menos ocioso que cuando estoy ocioso ni mas acompañado que cuando estoy solo“. Esta es una frase del celebre romano Escipión el Africano sacada de los escritos del filósofo y político romano Marco Tulio Cicerón.

Link original: http://periodicoellibertario.blogspot.com.es/2015/07/la-relacion-entre-el-ocio-y-la-cultura.html

Software libre ¿qué?

gnuSoftware libre es el que respeta la libertad de los usuarios y  la comunidad. A grandes rasgos, significa que los usuarios tienen la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software. Es decir, el software libre es una cuestión de libertad, no de precio. Para entender el concepto, piense en libre como en libre expresión, no como en barra libre. En inglés a veces decimos libre software, en lugar de free software, para mostrar que no queremos decir que es gratuito.

Un programa es software libre si los usuarios tienen las cuatro libertades esenciales:

1. La libertad de ejecutar el programa como se desea, con cualquier propósito (libertad 0).
2. La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
3. La libertad de redistribuir copias para ayudar a su prójimo (libertad 2).
4. La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros (libertad 3). Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.

Texto original: http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html

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Infografía publicada en derechoaleer: http://derechoaleer.org/blog/2014/04/que-es-el-software-libre-infografia.html

Internet y derechos humanos: ¿es posible un vínculo?

Si entendemos a los derechos humanos como “aquellas condiciones que le permiten a la persona su realización” podríamos pensar que en relación a las libertades individuales, dentro del contexto de las libertades colectivas, internet podría ser una herramienta para el ejercicio pleno de dichas libertades.

Ahora, si nos ubicamos en la realidad actual de la sociedad occidental, ocupada en el consumo y la ganancia económica, en donde priman por sobre las libertades individuales los intereses corporativos, pensar que de por sí misma internet podría servir para los fines planteados es, quizá, una utopía.

La pregunta que titula este pensamiento escrito tiene, a mi entender, una sola respuesta posible: es desde la participación colectiva y de la toma de consciencia individual, que podemos trabajar para desarrollarnos como una sociedad que aprovecha los beneficios que nos brindan las nuevas tecnologías para el desarrollo humano.

Igualdad y libertad son dos de las condiciones indispensables para que lo planteado se cumpla. Igualdad y libertad que en el contexto actual pocas veces se tiene en cuenta.

Desde que Orwell -pasando por Jeremy Bentham, hasta llegar al las definiciones de Foucault– nos mostraran los mecanismos nefastos de control, la humanidad ha convivido-y muchas veces aplaudido- estas nuevas formas de esclavitud. Claro, es más sencillo tomar lo que el sistema ofrece y disfrutar de los supuestos beneficios. Pensar otro tipo de sociedad es posible, tan solo requiere de decisión, lucha y compromiso.